Me sorprende la polémica aparecida recientemente sobre la filtración de datos en Facebook y la consultora Cambridge Analytica. A estas alturas, cuando los medios de comunicación difunden una noticia como esta, parece que es algo inusualmente importante. Es como si el mundo descubriera que millones de mini ojos nos están espiando desde las sombras.

Muchos se sorprenden al ver que en el mundo digital se puede influenciar de forma fraudulenta a la gente. Y me resulta divertidamente triste observar que, sólo cuando salta un caso de esta envergadura, muchos se piensan que esta gente está obrando mal como excepción.

Madre mía, parece mentira que, por ejemplo, en España, esto se vea como algo grave que sólo pasa con grandes multinacionales o con presidentes de los Estados Unidos.

Al margen de la filtración o no de datos en Facebook, este tipo de acciones se llaman simple y llanamente marketing.

Big Data

Se me hace también raro que no haya salido en más medios estas palabrejas tan de moda, y tan fáciles de asimilar aunque difíciles de controlar: Big Data. Pero vamos a ver… todos, TODOS estamos compartiendo información por todos lados que acaba en el sumidero de internet.

Amigos, según el Instituto nacional de estadística, en 2017 el 83,4% de los hogares de España tenían internet (Equipamiento y uso de TIC en los hogares – Año 2017). Y el 84,6% de las personas han usado internet en los últimos 3 meses. Teras y teras de información de lo que vemos, pinchamos, andamos, llamamos, etc… va a internet, y todo eso se recopila en centros de datos.

Con el Big Data se analiza toda esa información, y se destila dando un resultado acorde a lo que cada empresa necesita y está dispuesta a pagar. Esto es el futuro. ¡Qué digo el futuro! Es el presente.

Redes sociales. Me gusta.

Y ahora Facebook: todos y cada uno de los que usamos Facebook hacemos un “me gusta” a lo que te gusta. Seguimos a los que nos hacen gracia. Nos apuntamos al perfil de nuestro grupo de música favorito. Y si somos antisistemas, compartimos post de los que levantan bulla. Y si queremos una Cataluña libre, replicamos las fotos de las manifestaciones en las que el policía español nos golpea por expresarnos pacíficamente. Y si somos del PP, compartimos las múltiples meteduras de pata del señor Iglesias. Desde todos y cada uno de los ángulos, compartimos lo que somos.

Es así, no podemos reprimirnos. Y somos identificables con facilidad. Ahora junta todo eso con dónde estamos suscritos con nuestro perfil de Facebook. Añádele los sitios donde vamos a comer y le sacamos una foto al primer plato, que para algo el menú nos ha costado sólo 15€ por cabeza, y hemos salido redondos de comer estupendamente.

#comidarica #por15euros #amigos #intoleranciacero #charliehebdo #cifuentes #locuentotododemivida

¿No lo saben todo de nosotros? Pues claro, joer. Es lógico. Ahora, paso 2:

Facebook Ads

¿Pero cómo es posible que Facebook tenga mis datos y me estén espiando? ¿Y mi libertad? ¿Y yo qué gano con todo esto?

Vaya preguntas, ¿no? ¿Es que no te has fijado que estás usando día a día como parte de tu vida un servicio “gratuito” para hablar con tus “amigos” (que risa este último término… “amigo”. La RAE debería hacer algo al respecto). ¿Pensabas que eso que aceptaste cuando te abriste cuente y que decía al principio…. “Términos y condiciones” no era para leérselo? Pues tiene un significado, y es que a groso modo decía algo así como “te dejo entrar en mi antro y tu me dejas manosearte”. Y todos queremos entrar en este antro. De hecho, estamos casi todos dentro. Y manoseados.

El paso 3 es Facebook Ads. Para los ciudadanos de a pié que no lo conocen, esto es simple. Tú quieres decir algo a la gente que te interese, y se lo sueltas por Facebook. Lo normal es que sea publicidad de tu empresa. También se usa para darte a conocer y aportar algo de valor. Pero por supuesto, también se puede usar para difamar.

En la tele, ese mensaje llega a todo el mundo, incluido críos que no saben ni leer y que están mirando la caja tonta en ese momento. En un periódico al menos atinas en el tipo de lector. En la calle puedes poner anuncios en las paredes, y al menos llega al tipo de gente que pasa por allí.

Pero en Facebook es otra cosa. Es tan simple y tan llano como elegir entre todos los que lo usan y segmentar. Total, apenas son 2.167 millones de usuario activos (según Hootsuite en Enero de 2018). Y conocemos TODO sobre ellos.

Te pongo un ejemplo. Vamos a lanzar un anuncio en Facebook para que se peguen tortas en una manifestación independentista. Abrimos nuestro Facebook primero. Creamos una publicación bonita que salga un tío con un bate de béisbol lleno de pinchos como el de Walking Dead, y ponemos un mensaje que ponga “1 de Abril, manifestación pacífica a ostia limpia. Apúntate.”. Ahora nos vamos a la parte de Facebook Ads y segmentamos. Elegimos gente de cataluña (vamos a hacer la manifestación allí, así que cojo gente de cerca, para que no tengan que gastar dinero en bus), luego gente interesada en cataluña, en la independencia, y que le guste la violencia. Parece surrealista, ¿no? Pues es real. Tenemos esos datos y podemos usarlos. A las pruebas me remito, campaña hecha en 2 minutos:

Segmentar en Facebook ADs

Ya tengo hasta 250.000 personas que igual vienen a darse palos, porque entre sus aficiones está la violencia. Y encima me dice que ¡Bien hecho!. Este Facebook es mu majo.

Alterar mentes

Y con esto, ya sólo falta alterar la mentes poco a poco. Publicaciones en Facebook o similares, muy sutiles, pero significativas que induzcan a conseguir que el afectado se mueva para nuestro lado. Que sí, que sí… que con noticias alteradas, edulcoradas, o amargadas se consigue esto.

Pero es que… ¡ojo! Es legal, ¿no? Pues básicamente sí. Este es un servicio totalmente legítimo. Igual que Google Ads para sacar publicidad acorde a tus gustos. O igual que el remarketing. Si ves un osito de peluche con la cara de Darth Vader que te llamó la atención en Amazon de lo cutre que era, recuerda que te perseguirá. Lo más seguro es que cuando vayas a cualquier otro lado de internet, lo vuelvas a encontrar en los anuncios de un periódico online, o en los de youtube, o donde quieras que te metas… Es remarketing, y es legal.

Nueva ley de protección de datos de mayo de 2018

Este año se aplica una nueva ley de protección de datos, y es que hay que actualizarla cada dos por tres de lo rápido que va el mundo online.

Aquí es donde puede cambiar algo las cosas, aunque no lo tengo tan claro en su aplicación. En breve se deberá cumplir la nueva ley europea de protección de datos. Una de las partes importantes que cambia respecto a la anterior es que un sujeto debe aceptar el consentimiento de que usen sus datos para publicidad y similares de forma activa. O sea, ahora hay que aceptar un “sí, quiero que uséis mis datos para [lo-que-sea]”. Y este lo-que-sea debe ser claro. Eso quiere decir que ahora tienen que decirte para qué van a usar tus datos, y si te gusta lo aceptas. Y en caso de que no aceptes, no se podrán usar.

La parte mala de todo esto es que, evidentemente, si no aceptas, seguramente no puedas usar Facebook. Y eso significa no tener vida social, por mucha gente real que haya en la calle. Te cruzarás con miles de personas, pero no podrás relacionarte con nadie sin tu cuenta de Facebook. Triste, ¿no?

Conclusión

Pues eso. Me da un poco de tristeza ver que la gente no se da cuenta del día a día que vive. Y me parece sorprendente que uno se alarme cuando salta una noticia diciendo que en la campaña del señor Donald Trump se pudo influir en el voto de la gente. Con un par de cojones. Pues claro que se influyó, como en todo lo que hacemos.

Se llama marketing, y desde que existen las redes sociales y el big data, es imparable.